Homenaje a gran actor Boliviano David Santalla (+)

David Santalla el personaje mas querido y respetado de los Bolivianos que nos dio alegrías  y risas con su humor en los buenos y malos momentos que vivimos,  presentándose en los escenarios mas importantes de todo el país dejando una huella de remembranza y orgullo nacional por sus interpretaciones de crítica social y profunda identidad cultural boliviana gracias por engrandecer lo  nuestro y enseñarnos lo bueno de la vida.

David Santalla falleció la tarde de este sábado, a las 15:20, en la ciudad de Sucre, donde permanecía internado mientras recibía atención médica especializada, confirmó el director del Instituto Chuquisaqueño de Oncología (ICO), Jorge Tango.

El artista residía en esa ciudad durante los últimos años y se encontraba bajo cuidados paliativos orientados a aliviar el dolor y preservar su calidad de vida en compañía de su familia.

Sobre las tablas dio vida a personajes entrañables como la cholita Salustiana, Don Toribio y Don Enredoncio, creaciones que, con ironía y sensibilidad, retrataron las contradicciones, alegrías y dificultades de la vida cotidiana.

Su versatilidad actoral lo convirtió en referente de generaciones y en un símbolo del humor con raíz popular, ese que nace de la calle, del mercado y de la conversación diaria. Hasta sus últimos días estuvo acompañado por su esposa y amigos del ámbito teatral, cerrando una vida dedicada a hacer reír, reflexionar y reconocerse en escena.

David Santalla, nació el 16 de agosto de 1939 en la ciudad de La Paz. 

Santalla vivió en Chile desde muy niño, y fue en ese país que aprendió sus dotes de humorista. Él cuenta que tenía dos hermanos mayores, quienes no lo hacían parte de juegos y sus padres no compraban ya muchos juguetes, entonces, él debía ingeniárselas para divertirse, y así comenzó a inventar historias divertidas que lo ayudaban a pasar el tiempo.

El humorista boliviano, tuvo que salir en búsqueda de su padre a los diez años de edad, esto luego de que su papá tuvo que salir al exilio durante la dictadura del MNR.

Luego de un tiempo en el que se la pasó buscando a su padre, logró encontrarlo un día en el que, como ya era costumbre, se encargaba de hacer reír a la gente.

Luego de esto, comenzó con sus estudios en el Internado Nacional Barros Arana y se quedó en Santiago de Chile. Mientras se encontraba en Chile, el boliviano destacó en los deportes de gimnasia olímpica y natación, llegando a ser parte de la selección chilena de estas disciplinas.

Santalla se licenció en humanidades, lo que equivale al bachillerato en Bolivia, y posterior a esto se dedicó a buscar un trabajo que le ayude a apoyar a su padre. Dentro de sus preferencias, él tenía un llamado hacia la radio.

El boliviano comenzó en la emisora de radio La Reina, luego pasó a radio Magallanes y por último pasó a la radio Bienvenida, donde también hacía imitaciones y fue con estos trabajos que fue encontrando lo que quería ser y hacer.

Luego de todo esto, el joven David volvió a La Paz, Bolivia, esto por un llamado de su madre que estuvo esperando por su hijo durante ya varios años, una vez que volvió a su país natal, se dio cuenta de que todo era nuevo para él, veía al país con “ojos de extranjero” y se le complicaba aprenderse los distintos acentos de cada región, siendo el que más le costó, el de Cochabamba.

Finalmente se decidió por estudiar la carrera de Construcción Civil en la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz, donde se recibió de ingeniero civil. Aunque luego volvió su padre, y fue reconocido como general de las Fuerzas Armadas, por lo que esto, sumado a las habilidades de Santalla para la gimnasia, le otorgaron un puesto como instructor en el colegio militar.

David cuenta que al mismo tiempo que daba clases, trabajó en la radio Méndez y Amauta. En la nueva comenzó a surgir su deseo por ser animador de auditorio, pero no se lo permitieron, hasta que un día, se cortó la energía eléctrica y, para distraer al público que estaba presente, Santalla recurrió a las bromas.

Fue entonces que el dueño de esta radio, Alberto Méndez, le presentó a Hugo Eduardo Pol, un hombre de trayectoria en la radio que podía ayudarlo a hacer humor como un trabajo. Luego de esto nació la pareja de Alí y Babá, el dúo que comenzó a transmitirse en radios cada sábado por la noche, la pareja que hizo historia en ondas radiales y en el teatro, para luego adentrarse en la televisión boliviana que recién comenzaba a desarrollarse.

Entre los personajes que interpretó está el famoso alter-ego de David Santalla: Toribio Waca Tocori Auqui Auqui, el joven de polera a rayas, con muchos oficios, pobretón, de lágrimas fáciles, que se esmera por superarse sin perder la honradez que le caracteriza. A veces víctima de los poderosos, pero nunca deja de empeñarse por luchar por sus propios logros.

Un día llegó el fin de este famoso dúo, y es que el humorista paceño cuenta cómo “Alguien le dijo a Pol que él era el cerebro y yo el payaso y él se lo creyó”. Luego de esto, David decidió seguir su camino solo y comenzar un nuevo proyecto, el que se denominó “Santallazos” y duró varias temporadas en la TV boliviana.

De este nuevo camino que comenzó, surgieron nuevos personajes, como Don Enredoncio, inspirado en su hermano; Liboria, inspirada en su abuela; el negro Dominguín, y la imilla Salustiana, entre muchos otros.

Aparte de la actuación, Santalla consiguió hacerse de trabajos como constructor civil en sus tiempos libres, aunque lo que realmente hacía, eran Relaciones Públicas. Y es lo que siempre decía el humorista, “vivo cien por ciento del teatro y para el teatro; me fascina”.

Ya en 1977, Santalla logró conquistar con su talento a Antonio Eguino, quien le dio su primer papel en la pantalla grande con el personaje de Carloncho en ‘Chuquiago’.

David Santalla también trabajó con Hugo Pozo, Daniel Travesi, Cacho Mendieta y Ramiro Serrano en Cincuentallazos. Y sus papeles en películas fueron: ‘Ratas de América’ (1963), ‘Volver’ (1969), de Germán Becker, Alberto Pacciello y Jorge Ruiz, donde actuó como extra; ‘Crimen sin olvido’ (1969), de Jorge Mistral e interpretó a rufián; ‘Chuquiago’ (1977), de Antonio Eguino; 'Mi socio' (1983), de Paolo Agazzi, como Vito; ‘Cuestión de fe’ (1995), de Marcos Loayza, donde interpreta al curita; ‘Cuando los hombres se quedan solos’ (2019), de Fernando Martínez donde personifica a Carlos padre, y la última cinta en la que participó fue la secuela del gran éxito boliviano, ‘Mi Socio 2.0’ (2019) donde volvió como el famoso Vito.

Luego también formó parte del elenco del programa televisivo ‘Esta boca es mía’ y compartió escenario con ‘Tra-la-lá show’.

El 2015, el humorista sufrió un accidente cerebrovascular, del cual salió sin secuelas. Entonces, fue internado en el Hospital Arco Iris y su estado fue motivo de seguimiento continuo por los medios de comunicación.

A finales del 2021, el humorista paceño anunció que logró vencer el cáncer, pero este año volvió a presentar complicaciones por la fisioterapia a la que fue sometido y estuvo internado durante un mes en el que su vida volvió a estar en peligro. Sin embargo, hace ya unos días que se confirmó que el actor y humorista volvió a su casa y comenzó su proceso de recuperación, así fue anunciado a través de su cuenta oficial de Facebook.


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